miércoles, 1 de febrero de 2012

INTRODUCCION.-

         Las investigaciones de carácter  genealógica  que estamos llevando a cabo sobre la zona de campaña ubicada al noroeste de la ciudad de Buenos Aires dentro del período aproximado de 1740-1820, nos ha llevado en modo particular estudiar y analizar la abundante documentación custodiada en el archivo parroquial de Nuestra Señora del Pilar, centro de los pagos o zonas conocidas como Luján abajo y Cañada de Escobar, sin que ello excluya a pueblos o regiones vecinas como la Cañada de la Cruz, Capilla del Señor y Conchas al norte.

         Las partidas de casamientos, bautismos, y defunciones de la viceparroquia [de Luján] desde 1750 y luego parroquia del Pilar desde 1772, nos permiten continuar con el fichaje y estudio de numerosas – y aún poco difundidas – familias que allí sentaron sus reales. Así formaron, como en otras zonas, una sociedad rural que tenía escasa vinculación personal con los habitantes de la ciudad y que buscaba dentro de sus componentes sus propios desarrollos familiares, creando así innumerables lazos de parentescos entre los mismos.

         Esta situación, común, por otra parte, a agrupaciones urbanas o rurales de escasa movilidad o de poca relación con otros grupos similares distantes, permitió el establecimiento y continuidad de muchos núcleos familiares o. más precisamente, de matrimonios cuyos integrantes tenían vínculos de parentescos más o menos cercanos por provenir ambos cónyuges de antepasados comunes.

         El derecho canónico imponía previamente a la celebración de un matrimonio, la formación de un expediente donde constaban los nombres, oriundez, edad, filiación, soltería o viudez, condición racial y otros datos de los contrayentes, además de requerir la exhibición pública de las proclamas matrimoniales de rigor. Pero junto con estos requisitos y para los casos en donde existiera un vínculo de parentesco por consanguinidad o afinidad entre los novios hasta determinado grado, también se exigía una dispensa matrimonial que otorgaba el Obispo o su reemplazante.

         Estos expedientes matrimoniales, sobre todo cuando trataban un caso de dispensa, constituyen una fuente genealógica de indudable valor, ya que en estos últimos casos se incluía sendos árboles genealógicos de los “oradores” (o contrayentes) – nombre que se daba a los novios o futuros esposos que declaraban en el expediente – con el fin de probar el parentesco.

         El archivo  de la parroquia de Nuestra Señora del Pilar guarda varios centenares de expedientes matrimoniales desde fines del siglo XVIII y los mismos nos permitieron descubrir o consolidar muchos matrimonios y filiaciones, lo cual constituye, sin lugar a dudas, la principal función y finalidad de la investigación genealógica.

         Sabemos por otra parte, que no todos los matrimonios, bautismos y defunciones, especialmente en los pagos de la campaña, fueron asentados en los respectivos libros parroquiales. En el caso de la ciudad de Buenos Aires nos enfrentamos también con estas mismas anomalías, pero la presencia aquí de escribanos permitía que muchas personas protocolizaran testamentos, cartas de dote, poderes, ventas, tutelas y otros actos, a partir de cuyos testimonios podemos hoy rescatar valiosa información genealógica que confirma, complementa o en muchos casos suple o rectifica, la información que surge de los libros de las parroquias. También los censos brindan información de primer orden, especialmente los realizados en los años 1726, 1738 y 1744 para las zonas de campaña.

         En nuestro anterior trabajo sobre dos homónimos llamados Juan de Melo (Cfr, revista GENEALOGIA, Nº 26, p. 283) hicimos algunas consideraciones sobre la notoria escasez de aquellos instrumentos notariales en las zonas de campaña donde, por otra parte, no existían escribanos ni recursos económicos muy abundantes y donde los papeles no era cosa corriente.

         Por eso destacamos una vez más que los expedientes con inclusión de dispensa canónica para los casos prohibidos por parentesco, son de enorme utilidad para la reconstrucción de las líneas ascendentes de los contrayentes y para ejemplificar esa circunstancia pasaremos a analizar algunos casos típicos con la reconstrucción completa de esas líneas.

         Pero previamente repasaremos algunas nociones sobre como se lograba demostrar el parentesco de los contrayentes y la explicación sobre el alcance de la vinculación que los unía.

         El término GRADO, tanto en el Derecho Civil como en el Canónico, significa cada una de las generaciones que marcan el parentesco entre las personas. Tomando una sucesión de padres a hijos en línea recta, diremos, por ejemplo, que entre una persona dada y su hijo (o desde éste a su padre) existe 1 grado; desde una persona a su nieto (o desde éste a su abuelo) hay 2 grados y así sucesivamente.

         Dadas ahora dos personas que tienen un antepasado común, como por ejemplo dos hermanos en el caso más simple o dos primos (en los casos de primos hermanos, segundos, terceros, etc.) existe entre ellos un parentesco de consanguinidad  transversal (o colateral) cuya forma de computarlo difiere según se aplique la legislación civil o la canónica.

         Veamos entonces una explicación gráfica de ramas de padres a hijo esquematizado en la siguiente forma (fig. 1):

                      A        VERTICE o TRONCO (antepasado común)
             /   \
           B    C       NIVEL DE HIJOS (Hermanos)
          /         \
        D          E      NIVEL DE NIETOS (Primos hermanos)
       /               \
     F                 G    NIVEL DE BISNIETOS (Primos 2dos)
    /                      \
 H                         I   NIVEL DE TATARANIETOS (Primos 3ros)

                                                       
                                            FIGURA 1

         Resulta evidente que B y C son hijos de A y que entre A y B o entre A y C existe un grado, pues en cada caso se sigue la recta de la rama respectiva. También se deduce que entre A y D o entre A y E existe en da caso 2 grados. Finalmente entre A y F hay 3 grados y entre A e I, 4 grados.

         Se observa entonces que el cómputo de grados o generaciones es el mismo según la metodología civil o canónica, siempre que tratemos con personas que se encuentran sobre la misma recta de padres a hijos (rama I o rama II). Pero cuando queremos saber que grado de parentesco o consanguinidad existe entre dos personas de ramas distintas, o sea por línea transversal, debemos diferenciar el procedimiento civil del canónico.

         Así, según la legislación civil, para averiguar el grado existente entre una persona de una rama con una de la otra (estén o no en el mismo nivel) debe partirse de la primera y contar los grados que la separan del vértice o antepasado común y luego sumarle los grados que existen desde ese vértice hasta la persona de la segunda rama. De tal forma entre los primos hermanos D y E existen 2 + 2 = 4 grados y entre los primos segundos F y G hay 3 + 3 = 6 grados. Igualmente entre un tío C con un sobrino D hay 1 + 2 = 3 grados y entre un sobrino nieto F y su tío abuelo C existen 3 + 1 = 4 grados.

         Para la legislación canónica, en cambio, el parentesco de consanguinidad transversal cuando las dos personas están en el mismo nivel se mide por los grados o generaciones en una cualquiera de las ramas desde el nivel en que se halla hasta el vértice. Así, los hermanos B y C son consanguíneos por línea transversal en 1er grado; los primos hermanos D y E lo son en 2do grado; los primos segundos, en 3er grado, etc. 

         Cuando una persona de una rama no está en el mismo nivel que la otra persona de la rama restante, se considera entonces el grado de la persona más alejada del vértice y se agrega la expresión “con relación o atingencia” al grado de la persona de la otra rama más corta. Por ejemplo, en el caso de una persona F con respecto a otra E se dice que existe consanguinidad transversal en 3er grado (rama más larga) con atingencia al 2do grado (rama más corta).

         Siendo que todos los expedientes matrimoniales con dispensa elaborados por la Iglesia se refieren exclusivamente a la legislación canónica y por ende al procedimiento descrito en segundo término, hemos preparado para interpretar más fácilmente los casos que comentaremos luego, un esquema más completo hasta el cuarto grado de consanguinidad transversal con la siguiente nomenclatura (fig. 2):

         1.- La letra A en el vértice corresponde al antepasado más cercano y común a ambas ramas citado en el árbol genealógico del expediente (puede ser varón o mujer).

         2.- Las letras B y C son dos hijos de A que formaron, respectivamente, las ramas I y II. Dichos hermanos pueden ser del mismo o de distinto sexo, según los casos planteados.,

         3.- Las tetras D y E son los dos primos hermanos. Las letras F y G representan los dos primos segundos y la H y la I, los dos primos terceros.

         4.- En cada nivel de una generación hemos indicado el grado de consanguinidad transversal que corresponde a cada uno de ellos, así como la denominación habitual de las dos personas en esa generación o nivel.

         5.- Se deduce de lo anterior que:

               - Dos primos hermanos tienen un abuelo común.
               - Dos primos segundos tienen un abuelo segundo o bisabuelo común.
               - Dos primos terceros tienen un abuelo tercero o tatarabuelo común.  
               - Dos primos “n” tienen un abuelo “n” común.

         6.- También indicamos en la fig. 2 los nombres de los respectivos cónyuges de cada persona citada en el árbol del expediente.

         En las primeras décadas del siglo XIX rara vez figuraban esos nombres, pero a partir de 1825/1830 generalmente eran consignados. En dicha figura ejemplificamos con las últimas letras del abecedario.
  
                                             A = R  (vértice o matrimonio base o tronco)
                                              -------
                           /          \  
             RAMA I                                          RAMA II
                                1º grado transversal 
                              S = B   Hermanos   C=T
                                    (padres comunes)
                    /                         \
                                2º grado transversal
                       U=D    Primos hermanos     E=V
                                  (abuelos comunes)      
              /                                   \
                     3º grado transversal
             W=F             Primos  segundos       G=X
                              (bisabuelos comunes)
         /           4º grado transversal                 \
                                Primos terceros
     Y=H               (tatarabuelos comunes)                  I=Z

                                                    FIGURA 2

         Debemos señalar que en los casos en que el antepasado común (vértice) sea un tatarabuelo (caso de pretendientes que son primos terceros) muchas veces no se conocía o no se recordaba su nombre, por ser un antepasado nacido seguramente más de un siglo atrás. En tal caso se colocaba una letra N correspondiente a persona no conocida o simplemente no se la mencionaba.

         Las explicaciones anteriores pueden parecer una perogrullada para los investigadores expertos, pero creímos que era conveniente hacer un breve repaso de esos conocimientos elementales y, al mismo tiempo, brindarlos a los genealogistas principiantes para simplificarles una tarea que a veces no tiene fácil respuesta en los libros de consulta.

         Los autores del presente artículo resultamos ser primos en 11º de consanguinidad con atingencia al 10º por tener ambos como antepasados comunes más cercano a Gil González de Mora e Inés Núñez Cabral.

            II.- ALGUNOS EJEMPLOS DE EXPEDIENTES CON DISPENSA 

         1.- El expediente comenzado el 6-8-1821 fue promovido por D. Antonio Cruz que había decidido “tomar estado matrimonial” con Da. Eugenia Tapia, ambos naturales del partido del Pilar. Solicitaba la correspondiente dispensa pues se “hallaba ligado con dicha Da. Eugenia con parentesco de consanguinidad en cuarto grado por línea transversal”.

         Luego de las declaraciones de los oradores y de los testigos propuestos que confirmaron el grado de parentesco que los ligaba y ante el impedimento de contraer matrimonio por tal circunstancia, D. José Vicente Arraga, cura y vicario de la Parroquia del Pilar, dicta un Auto con fecha 7-8-1821 en el cual establece que por “hallarse Dn Antonio Cruz y Da. Eugenia Tapia, ligados con parentesco de consanguinidad en cuarto grado, por lo mismo impedidos para la contracción del matrimonio que solicitan, ocurra el suplicante ante el Sr. Provisor para que en su vista se digne proveer lo que fuese de su superior agrado”.

         A continuación figura el árbol genealógico siguiente:

                                                          Pedro Ballejos

                                      Josefa Ballejos         Gracia Ballejos
                                      Victoria Pabon          Josefa Burgueño
                                      Luciano Cruz             Fernando Tapia
                                      Antonio Cruz              Eugenia Tapia  
        
         Posteriormente y luego de las notificaciones del caso, el citado cura y vicario, con fecha 8-8-1821, eleva el expediente al Sr. Provisor y Vicario Capitular con la recomendación y ruego de que se acceda a la dispensa solicitada.

         Con fecha 17-8-1821 este último dicta en Buenos Aires un decreto en el que “dispensamos en el impedimento de parentesco de consanguinidad en cuarto grado, de que se trata este expediente, y por este nuestro decreto que original servir de suficiente despacho, damos y concedemos lo más bastante, y necesaria comisión y facultad al Cura Vicario Interino de la Parroquia del Pilar D. José Vicente Arraga, o su teniente para que ejecute la dispensa en la forma ordinaria”.

         Además impone a los oradores la penitencia correspondiente y autoriza el matrimonio, previa la lectura de las Proclamas conciliares por tres días festivos, etc., etc. Este decreto de dispensa fue firmado por el Dr. Valentín Gómez.

         Con respecto al esquema del árbol genealógico incluido en el expediente digamos, antes de desarrollarlo en la forma que explicamos en la fig. 2, que el nombre del antepasado común o vértice de la figura no es Pedro Ballejos sino Antonio Vallejos, que fue el casado el 18-10-1678 en la Iglesia Catedral de Buenos Aires (Libro 3 de Matrimonios, folio 80) con María de la Cruz Bermúdez y que fueron padres, entre otras, de Josefa Vallejos y de Gracia Vallejos quienes son los hermanos que encabezan, respectivamente, las ramas I y II. Evidentemente la memoria de los oradores y de los testigos no recordaron con exactitud el nombre de Antonio Vallejos y lo confundieron con su hijo Pedro. No olvidemos que habían transcurrido 143 años entre el casamiento de Antonio Vallejos y el de sus tataranietos Antonio Cruz y Eugenia Tapia ¿Acaso muchos de nosotros podemos recordar lo mismo?

         El desarrollo del árbol sería el siguiente:

                             Antonio Vallejos = María de la Cruz Bermúdez
                                                        /   \
            Josefa Vallejos                             Gracia Vallejos
            = Fco. Pabón o Ramos                  = (Gaspar) Pascual Burgueño
                             /                                                           /
            Victoria Pabón o Ramos             Juana Josefa Burgueño
            = Gervasio de la Cruz                       = Juan Clemente Tapia
                            /                                                           /
            Luciano Cruz                                  Fernando Tapia
            = María Fca. Gómez                         = Maria de la Cruz Sosa o Gómez
                           /                                                            /
            José Antonio Cruz                         María Eugenia Tapia
                   (orador)                                                 (oradora)

         La descendencia de D. José Antonio Cruz y Da. Maria Eugenia Tapia puede verse en:
 http://www.belendeescobar.blogspot.com/

         2.- El 7-7-1801 Pedro Baldovinos (orador) inicia un expediente para casar con Melchora Avalos (oradora), quienes estaban vinculados por consanguinidad transversal en 4º grado con atingencia al 3º. El árbol genealógico que figura en ese documento es el siguiente:

                                 María Gelves                Andrés Gelves
                                 Mayoriano Casco        Claudia Gelves
                                 María Jpha Casco       Melchora Avalos
                                 Pedro Baldovinos   

         En el mismo no se colocó el antepasado común en el vértice, ni se decía que había atingencia del 4º grado de Pedro Baldovinos con el 3º de Melchora Avalos. Salvadas estas omisiones, es fácil reconocer que el novio deseaba casarse con la prima segunda de su madre.

         La reconstrucción de este árbol es como sigue:

                                  Antonio Gelves  =  Inés Juárez de Lisoya
                                                            /    \
                  María Gelves                        (hermanos)     Andrés Gelves
                  = Fco. Casco de Mendoza    1º grado       = Lucía Zambrano
                                      /                                                                 /
                  Mayoriano Casco             (Primos hnos.)   Claudia Gelves
                  = Margarita Villavicencio        2º grado       = Juan Manuel Avalos
                                     /                                                                /
                  María Josefa Casco         (Primos 2dos.)   Melchora Avalos
                  = Francisco Baldovinos          3º grado         
                                    /
                  Pedro Baldovinos                    4º grado    

         Pedro Baldovinos era, pues, tataranieto o nieto 3º del matrimonio de Antonio Gelves con Inés Juárez de Lisoya y Melchora Casco era bisnieta o nieta segunda de los mismos.

         3.- Presentamos ahora un expediente interesante referido a uno de los tantos matrimonios entre primos de la familia LOPEZ CAMELO.

         Resulta innecesario decir que este clan familiar tan conocido fue el más importante y dilatado de la zona del Pilar y una de sus particularidades fue la concertación de numerosos matrimonios entre parientes consanguíneos y la notoria prolificación de muchos de ellos.  

         En este expediente, de fecha 17-6-1839, se presenta Mariano López Camelo, de 25 años de edad, que pretende casarse con su deuda Marcelina López Camelo, de 20 años, encontrándose ambos oradores ligados por el tercer grado de consanguinidad transversal (eran primos segundos) y también por el cuarto grado con atingencia al tercero (aquí Marcelina era hija de una prima segunda de Mariano).

         Los árboles que figuran en el expediente para ambos casos son los siguientes:
           
                                                      D. José López

                        D. Juan Pablo López           D. Ventura López
                        D. José Manuel López        D. Anselmo López
                        D. Mariano López                Da. Marcelina López  
                                                
                                                                             
                                                     D. José López

                       D. Juan Pablo López          D. Juan López
                       D. José Manuel López        D. José Antonio López
                       D. Mariano López                Da. Margarita López  
                                                                   Da. Marcelina López

         Dijimos que era un caso interesante, no sólo por el galimatías de ver que todos los  apellidos consignados son simplemente López, sino también porque algunos de los antepasados también eran matrimonios consanguíneos.
         
         Agreguemos como datos complementarios, que Marcelina López Camelo fue bautizada el 10-1-1820, de 1 día (Pilar, 4B/787) y que Sinforiano Mariano lo fue el 14-11-1815, de 7 días (Pilar, 4B/704v.).

      Ambos casaron y velaron el 18-7-1839 (Pilar, 4M/89) y ella falleció de “pasmo” y fue sepultada el 26-10-1850 (Pilar, 4D/66). Mariano López Camelo casó en segundas nupcias el 26-5-1853 (Pilar, 4M/155v.) con Benigna Uriarte, de 19 años de edad, hija del cordobés Natal Uriarte, difunto, y de Paulina Márquez; con sucesión.

         El desarrollo del primer árbol genealógico sería como sigue:

                          José López Camelo = Gracia Díaz Paredes
                                                             /   \
            Juan Pablo López Camelo         Ventura López Camelo
             = Paula Cheves                              = Cayetana Ramírez de Velasco           
                              \                                                             /
            José Manuel López Camelo       Anselmo López Camelo
            = Serapia Linares                           = Margarita López Camelo
                                                                     (Aquí hubo una dispensa anterior)
                               \                                                           /
            Mariano López Camelo              Marcelina López Camelo

         Se observa que los oradores estaban ligados en este caso por el tercer grado de consanguinidad transversal.

          El segundo árbol desarrollado sería el siguiente:

                        José López Camelo = Gracia Díaz Paredes
                                                           /  \
         Juan Pablo López Camelo         Juan Bautista López Camelo
         = Paula Cheves                               = María Mercedes López Viveros           
                             \                                                         /
         José Manuel López Camelo       José Antonio López Camelo
         = Serapia Linares                            = María Mercedes Hernández
                                                                       de Velasco                                                               
                              \                                                     /
         Mariano López Camelo              Margarita López Camelo
                                                                   = Anselmo López Camelo
                                                                                  /
                                                                Marcelina López Camelo

        Según el procedimiento que describimos para estos casos, aquí se establece la consanguinidad transversal de 4º grado con atingencia al 3º.

         4.- El análisis de un expediente con dispensa iniciado el 23-4-1814 por Apolinario Hernández para casar con su deuda Dorotea González nos permitió confirmar los dos casamientos que tuvo Inés de Pintos o de Pinto, la tatarabuela común de los dos oradores.

         El árbol que figura es el siguiente:

                                                              Inés Pintos
                             María Lumbida                    Inés Basques
                             Gregoria Cheves                Margarita Roman
                             Francisco Fernández        Manuel González
                             Apolinario Fernández         Doroitea González
                                         (orador)                               (oradora)      
                                            
         Por contraposición con el árbol del ejemplo anterior en que todas las personas se apellidan López (Camelo), aquí vemos una buena variedad de apellidos, incluso los de las dos hijas de Inés de Pintos, llamadas María Lumbida una e Inés Vázquez la otra.

         Este último dato nos permitió confirmar que Inés de Pintos o de Pinto fue la misma persona que casó en primeras nupcias el 10-5-1695 (Iglesia Catedral, 3M/263) con Martín Vázquez y luego en segundas nupcias el 31-7-1717 (Iglesia Catedral, 4M/156) con Juan de Lumbida. Inés de Pintos había sido bautizada el 5-10-1677, de 5 meses (Iglesia Catedral, 3B/222) como hija de Mateo de Pinto y Agueda de Tapia y de su primer matrimonio, entre otros, fue madre de Inés Vázquez, bautizada el 31-1-1701, de 3 días (Iglesia Catedral, 4B/251), en tanto que del segundo lo fue, entre otros también, de María Lumbida, nacida hacía 1724 según el censo de 1744, p. 645 (zona de Luján abajo o Pilar0, aunque debió ser mayor de edad por las edades de varios hijos que allí figuran. Ambas, pues, eran medias hermanas entre sí.

         La reconstrucción completa del árbol es la siguiente:

                  Juan de Lumbida  =  Inés de Pintos  =  Martín Vázquez
                     2das nupcias                                           1ras nupcias
                              \                                                                   /
           Juan Antonio = María Lumbida          Inés Vázquez = Silverio
           Cheves                                                                                Román
                                  \                                                           /
           Juan Hernández = Gregoria               Margarita Román = Bernabé
                                           Cheves                                                      González
                                    \                                                      /
          Juana Jacinta = Francisco                  Manuel González = Catalina
          Burgueño           Hernández                                                      Blanco
                                  /                                                    /
           Apolinario Hernández                         Dorotea González 

         Del mismo resulta que Apolinario Hernández y Dorotea González eran primos terceros entre sí, o sea que reconocían una tatarabuela común como antecedente de ese parentesco, aunque no un tatarabuelo común.

         La correspondiente dispensa fue otorgada en Buenos Aires el 30 de abril de 1814 y registrada en la Curia en el Libro 7º, folio 163v. Se encuentra firmada por el Doctor Diego Estanislao de Zavaleta y refrendada por el Notario Eclesiástico José Marcos Viera.

         5.- El día 28 de agosto de 1854 se inicia un expediente de dispensa bastante curioso por tratarse de una afinidad entre los pretendientes, motivada por cópula ilícita.

         Don Juan Olivera, natural del Partido del Pilar y feligrés de la parroquia, soltero y de 28 años de edad, solicita una dispensa por afinidad en segundo grado con atingencia al primero para casarse con Doña Juana Burgueño, también nacida en dicho partido y feligresa de la parroquia, soltera y de 25 años de edad.

         Allí se establece que Juan Olivera era hijo natural de la finada María de la Paz Olivera y que Juana Burgueño era hija natural de Doña Gabriela Burgueño. También se declara que el pretendiente había tenido relaciones ilícitas con la madre de la pretendiente, o sea que Juan Olivera, según las reglas canónicas, había tenido cópula ilícita con Gabriela Burgueño, lo cual – por otra parte – era público y notorio. Por estas circunstancias surgía el problema de la afinidad.

         Todo ello fue confirmado por los testigos, quienes agregan que el matrimonio que ahora pretenden llevar a cabo los oradores sería el mejor arreglo para esta complicada e irregular situación, pues Juana Burgueño hace varios años que vive con su madre en la misma casa de Juan Olivera y ha tenido con él varios hijos, de los cuales solo viven dos. Además, ella es una pobre huérfana de padres, sin recursos y su subsistencia y la de sus hijos depende exclusivamente de él.

         A fojas 5 del expediente y luego de las declaraciones de los dos testigos propuestos y de la posterior comparecencia de Gabriela Burgueño para otorgar la licencia a su hija Juana, se agrega el siguiente árbol genealógico:
                      
                    D. Juan Olivera                        Da. Gabriela Burgueño
                                |                 copulados
                                |
                                |___________ 2º ____    Da. Juana Burgueño
                                                 Contrayentes

         Seguidamente el Cura y Vicario de la Parroquia de Nuestra Señora del Pilar, D. Domingo Alemán, eleva el expediente al Sr. Provisor y Vicario General, Gobernador Eclesiástico en sede vacante del Obispado de Buenos Aires, Dr. D. Manuel García. En dicha elevación señala que Juan Olivera estaba ligado en segundo grado por línea recta con Juana Burgueño y que “la afinidad que los liga es proveniente de copulación ilícita habida con la madre de la contrayente”.

         Termina la misma diciendo que por las razones expuestas en el expediente “suplica perdidamente a S.S. se sirva mirar con ojos de compasión y de misericordia a estos sus feligreses impartiéndoles la gracia de la dispensa que solicitan, y si V. S. lo tuviese a bien dispensarles igualmente las tres conciliares proclamas para de este modo evitar el escándalo que ellos mismos han causado y sacarles de la ocasión próxima o mas bien del habito vicioso en que viven”.

         Luego de una vista e informe del Fiscal General Eclesiástico de fecha 31 de agosto de 1854, el Dr. D. Manuel García firma dos días después la “Dispensa en el impedimento de parentesco de afinidad de primer grado línea recta procedente de cópula ilícita que existe entre D. Juan Olivera y Da. Juana Burgueño”. También fueron dispensadas las tres conciliares proclamas.

         Se puede observar que la calificación hecha en la Parroquia del Pilar de “afinidad en segundo grado con atingencia al primero” fue corregida por el Fiscal General Eclesiástico como “afinidad de primer grado línea recta”. Este cambio, fue luego trasladado al expediente con las correcciones debidas.

         Creemos por nuestra parte que hoy estas relaciones son consideradas “naturales” y no “ilegítimas”, pues no hubo un caso de adulterio. Lo que ocurrió es que en ese entonces la Iglesia también consideraría “ilegítimas” cualquier relación entre personas no casadas.

         Complementamos la información del expediente diciendo que Juan Olivera nació por 1826 y fue hijo natural de María de la Paz Olivera y nieto materno de José Olivera y Cordovés y de María Gregoria López Viveros y Olivares. Su casamiento con Juana Burgueño se realizó el 9-9-1854 (Pilar, 4M/188) y ella era, como vimos, hija natural de Gabriela Burgueño y nieta materna de Victorio Burgueño y León y de Damiana Hernández y Burgueño.

         6.- Presentamos ahora un caso de dispensa por afinidad legal, que es el parentesco no consanguíneo que por el acto del matrimonio se establece entre cada cónyuge y los deudos del otro.

         Hoy generalmente llamamos “parientes políticos” de un cónyuge a los deudos consanguíneos del otro cónyuge. Así existen los suegros/as o padres políticos; los yernos/nueras o hijos políticos; los cuñados/as, los tíos políticos, etc.

         Cuando se producía la viudez de un cónyuge y este se proponía contraer nuevo matrimonio con un deudo del cónyuge difunto, la Iglesia debía dar la correspondiente dispensa. En nuestra ciudad son bien conocidos el matrimonio entre los consuegros Juan Arias de Saavedra y Paula Remón, celebrado el 15-7-1663 y el de los también consuegros Pedro Home de Pesoa y Catalina Cabral de Melo hacia 1633/35. También tenemos el caso de José Ruiz de Arellano, viudo de María Rosa de Giles, con María Teodora de Suero, sobrina segunda de la anterior, etc., etc.

         El expediente que comentaremos tiene fecha 11 de abril de 1831 y fue iniciado por el vecino del Pilar Eduardo González, nacido hacia 1797. Alegaba que era viudo de Bonifacia Rivadeneira con dos hijos muy pequeños y que deseaba contraer nuevo matrimonio con su cuñada Aniceta Rivadeneira, de estado soltera, pero que por tal motivo tenía un impedimento canónico de afinidad en primer grado y que por las causales que exponía solicitaba la gracia de la correspondiente dispensa.

         Luego de las declaraciones de los testigos el Cura y Vicario de la Parroquia del Pilar Fausto José Rodríguez eleva la petición al Provisor y Gobernador del Obispado, alegando que por las razones allí expuestas y por otras cuyas consecuencias y grandes males deberían evitarse, considera a los pretendientes “acreedores a la gracia que solicitan y suplica a V. S. se digne concederla”.

         Pero el 16 de abril el Dr. Caviedes, del Obispado de Buenos Aires, requiere que el pretendiente Eduardo González se presente ante el Sr. Nuncio Apostólico que se encuentra en Río de Janeiro (sic) para explicarle cuáles son “los grandes males que el Cura desea evitar” como lo indica en su informe.

         Vuelto el expediente a la parroquia, el Cura y Vicario Fausto José Rodríguez considera que Eduardo González debe hacer una declaración complementaria y con testigos para explicar cuales son los grandes males y las fatales consecuencias que fueron omitidas en la primera declaración, así como también la necesidad de obtener a la mayor brevedad la correspondiente dispensa para evitarlos.

         Esto hace una nueva presentación diciendo que por moderación y decencia había omitido decir que había vivido en casa de sus suegros y que luego del fallecimiento de su esposa Bonifacia Rivadeneira y por el singular afecto que había manifestado a su cuñada Aniceta, la familia de ésta había opuesto fuertes reparos, llegando su suegro al “extremo de tomar cuchillo en mano, exponiendo a la familia a una gran desgracia”.

         También declara que el Sr. Cura Vicario que se hallaba enfermo en la cama y el Sr. Juez de Paz fueron en una oportunidad a la casa de la familia con el objeto de conciliar los ánimos, aunque sin ningún resultado positivo.

         Al mismo tiempo solicita que los testigos declaren si es cierto que por vivir ahora en las inmediaciones de la casa de sus suegros y por las circunstancias vividas se encuentra muy achacoso, enfermo y sin bienes de fortuna para el mantenimiento de sus tiernos hijos, esperando que su intención de pronto casamiento con Da. Aniceta resuelva definitivamente esta enojosa situación y evite los males que podrían producirse.

         Los tres testigos presentados, Juan Francisco Cufre, Pedro Morado y Luciano Ricardo, ratificaron las declaraciones de Eduardo González, en vista de los cual el 30 de abril de 1831 el Cura y Vicario del Pilar eleva nuevamente al Obispado todas las actuaciones. El día 4 de mayo el Dr. Caviedes, en uso de las facultades extraordinarias que le habían sido delegadas por ausencia del Gobernador del Obispado Dr. Mariano Medrano “y en virtud de las nuevas causales públicas y privadas que nos han sido expuestas por el Cura Vicario del Partido del Pilar, dispensamos en el impedimento de primer grado de afinidad público y en el oculto por cópula ilícita que nos ha manifestado el expresado Cura, a quien damos la más bastante comisión y facultad para que ejecute la dispensa en la forma ordinaria, etc., etc.”.  

         Se ve que no sólo había urgencia por las desavenencias y amenazas de la familia de la novia, sino también por las relaciones ilícitas que Eduardo González mantuvo con la misma.

          Complementaremos este caso diciendo que el casamiento tuvo lugar el 10 de mayo de 1831 (Pilar, 4M/45v.) y que Eduardo González, nacido hacia 1797 en la Guardia de Navarro, era hijo de Manuel González y de María Juana Díaz. Había casado en primeras nupcias el 17-4-1827 (Pilar, 4M/17v.) con Bonifacia Rivadeneira, la cual fue sepultada el 17-1-1831 (Pilar, 3D/9) a consecuencia de “un sobreparto”.

         Aniceta Rivadeneira había nacido el 17-4-1817 y fue bautizada el 24-4-1817 (Pilar, 4B/744) y era hija de Matías Rivadeneira y de Petrona Gómez, quienes habían casado el 3-3-1803 (Pilar, 2M/118); nieta paterna de Pedro Nolasco Rivadeneira y González y de Margarita Liberata Leguizamón y Lobo Sarmiento.

         7.- Como parte final de estos breves resúmenes y explicación de algunos expedientes matrimoniales con dispensas de diversos tipos, glosaremos un decreto de dispensa del año 1784, cuyo expediente debió tramitarse directamente en la Curia Eclesiástica y con seguridad hoy desaparecido.

         Esta resolución la reproducimos íntegramente en el APENDICE DOCUMENTAL, pues consideramos muy interesantes la descripción de las penitencias impuestas ante la falta que habían cometido los pretendientes.

         Fechada en Buenos Aires el 8 de mayo de 1784, el Dr. Miguel José de Riglos, Arcediano de la Iglesia Catedral comunicaba al Cura y Vicario de la Parroquia y Partido del Pilar la dispensa matrimonial solicitada por Hilario Ballejos para contraer matrimonio con María Melo, quien se encontraba embarazada y con quien estaba ligada por un parentesco de consanguinidad en segundo grado.

         Más adelante declara que por el apellido BALLEJOS están ligados en cuarto grado y por el apellido MELO lo están en tercero.

         El Dr. Riglos manifiesta que hizo las correspondientes averiguaciones acerca de los parentescos de los pretendientes “mediante lo cual y en atención de haberse mezclado carnal e incestuosamente, de cuya resulta se halla ella embarazada y por esta imposibilitada de hallar otro con quien casarse, inclinamos nuestro paternal ánimo a impartirles el beneficio de la suplicada dispensa y gracia, precediendo pública saludable penitencia según estilo de Nuestra Madre la Iglesia y además que el Santo Concilio reserva a nuestro arbitrio, etc., etc.”.

         En dicha resolución no se indicaba, lógicamente, los árboles genealógicos que con seguridad se encontrarían en el expediente.

         Reconstruir las ascendencias de ambos y probar los tres distintos parentescos por consanguinidad que se mencionan en la resolución y conciliar los mismos, no resultaba tarea sencilla, pero pudimos llegar a ellas aceptando que faltaba indicar las correspondientes atingencias y que, en definitiva, las indicaciones dadas en el decreto episcopal adolecen de falta de claridad y precisión.

         Por el apellido MELO tendríamos:

           Mariana Pérez  =  Diego de Melo Cabral  =  Magdalena Martín de Saravia
                                                       /                       \
     María Rosa Burgueño = José de Melo     Tomasa de Melo = Raimundo Rolón
                                                    /                             \
                                     Maria Melo                   Victoria Rolón = Juan Vallejos
                                      (oradora)                               \
                                                                           Hilario Vallejos
                                                                                   (orador)

         Se ve que hay 3º grado, pero con atingencia al 2º.

          Por el apellido VALLEJOS tendríamos:

                                              Antonio Vallejos = María de la Cruz Bermúdez
                                                                         /    \              
         Pascual Burgueño = Gracia Vallejos      Juan Vallejos = Victoria Rolón
                                           \                                       \     
         Tomasa  Irrazábal = José Antonio           Hilario Vallejos
                                             Burgueño                         (orador)
                                                 \
         José de Melo = María Rosa                    
                                        Burgueño         
                                                /
                                     Maria Melo                

         Se observa en este caso que hay 4º grado, pero con atingencia al 2º.

         Quedarían así explicadas las consanguinidades en 3er grado por el apellido MELO y en 4to grado por el apellido VALLEJOS, con las atingencias correspondientes que no fueron indicadas en la resolución.

         Para explicar que había parentesco por consanguinidad en 2º grado (lo cual implicaría que los pretendientes u oradores serían primos hermanos, lo cual no es exacto), debemos admitir el error de esa información y que, casi con seguridad, la misma se refería a la contingencia que se observa en el árbol apellido VALLEJOS.

         Debemos hacer notar primero que Hilario Vallejos había nacido en 1749 y que su padre Juan Vallejos, que nació hacia 1676 y fue casado en segundas nupcias con Victoria Rolón cuando tendría unos 65 años, fue padre de Hilario a la edad aproximada de 72/73 años, y luego que María Melo nació en 1771 (era, pues, 22 años menor que Hilario). Todo ello hace que el árbol de los VALLEJOS aparezca tan desequilibrado y es muy probable que el parentesco en 2º grado que se menciona al comienzo de la resolución sea en realidad la atingencia en 2º grado que mencionamos.  

         Podríamos dar muchos otros datos sobre fechas de bautismos, de casamientos y filiaciones de la mayoría de los cónyuges que indicamos en ambos árboles, pero preferimos no recargar innecesariamente los mismos para no restarles claridad.

         Digamos simplemente que Hilario Vallejos había sido bautizado el 26-3-1749, de 8 días (San Nicolás, 1.2 B/92) y que María Melo lo fue el 1-1-1771 (Pilar, 3B/1v.) y que el casamiento de ambos tuvo lugar el 20-8-1784 (Pilar, 2M/55) habiéndose registrado los bautismos de sus hijos Ramón Vallejos, el 3-9-1784, de 4 días (Pilar, 4B/266) o sea una semana después del matrimonio, y de María Pascuala Vallejos  el 6-7-1786 (Pilar, 4B/290). Por su parte María Melo casó en segundas nupcias poco después, el 17-6-1787 (Pilar, 2M/68v.), con José Julián Gómez, hijo de Pedro Gómez y de Petrona Ramos, con sucesión.

    
Publicado en el Boletín del I.A.C.G. Nº 192, Noviembre - Diciembre 1995. Autores: Aldo Abel Beliera y Carlos Eduardo Fandiño.  

Un estudio muy interesante sobre estos documentos efectuado por la Lic. Nora Siegrist y que lleva por título PARENTESCO, CONSANGUINIDAD Y DISPENSAS EN ZONAS DE LA CAMPAÑA DE BUENOS AIRES: PARROQUIAS DE EXALTACION DE LA CRUZ (CAPILLA DEL SEÑOR) Y DE SAN ANTONIO DE ARECO, 1778-1827, puede verse en:

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